viernes, 13 de mayo de 2011
REFLEXIÓN: Parte II Recuerdos
Ahora te toca pensar en todo lo pasado, bueno o malo. Lugares, horas, sentimientos, sonrisas, miradas, acercamientos, besos... Extrañas todo esto, lo echas de menos, necesitas mirarlo a los ojos para ver que no lo has perdido del todo y que todavía queda algo que puede revivirse. Piensas en toda la felicidad que has pasado con él, y las lágrimas siguen bajando por tus mejillas hasta llegar a la boca, los labios, mojarlos, como cuando él te besaba. No puedes olvidar tanto en tan poco, no puedes, y menos si lo que sientes es tan grande como para morir por él. Sí, hace dos días estabas súper feliz, entre sus brazos, nada más con el simple hecho de estar con él te hacia la persona más feliz del mundo, mirarlo a los ojos, te hacía pensar en todo lo que podías a llegar a querer a una persona en tan poco tiempo. Pasear de la mano era lo mejor de todo, porque podía ver como nos miraban otros, con toda la envidia del mundo, siendo, tu y yo, un ejemplo a seguir. Y te decía que eras mi niño y que compartiría contigo todo lo que me quedaba contigo, que tendríamos un mini Angelito, tan guapo como su padre. Ahora, el pasado a muerto.
REFLEXIÓN: Parte I Tristeza
Se forma un nudo en la garganta; las manos se congelan y empiezan a sudar; los ojos se mojan, teniendo la impotencia por no poder parar esa primera lágrima que va ha descubrirte, y que solo va a ser la primera de las muchas que va a haber después; todas las partes de tu cuerpo están como suspendidas en el aire, y el estómago tiene un vacío que sube hasta la garganta, como si la quisiera atrapar y tu boca hace fuerza para que esto no pase. No puedes hablar, la mano que te quiere atrapar la garganta, no te deja. Ahora tienes los ojos hinchados y no sabes donde posar tu mirada. Tienes miedo a perderlo todo y lo único que quieres es dejarlo todo aparte, sí, por cobarde, cobardía a afrontar el miedo, la tristeza, la soledad. La garganta se desgarra poco a poco, tu cabeza solo le da vueltas a la misma cosa, no quiere perder ni un solo segundo en buscar una solución a todo lo que está pasando. Y ahora llega la pregunta...: ¿Qué nos ha pasado? ¿Por qué? ¿Qué hemos hecho mal? Y...¿por qué todo me pasa a mi? ¿Qué puedo hacer? Todo se ha ido a la mierda, lo que tanto me había costado conseguir y llegar a sentir lo que ahora siento.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)